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Historias en la piel XIII "Nadie se queda atrás"

  • Foto del escritor: Maria Sol Salvo
    Maria Sol Salvo
  • 31 may 2022
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 27 jun 2022

NADIE SE QUEDA ATRÁS



Qué hermoso este tatuaje. A simple vista, sin haber escuchado su historia todavía, uno podría imaginarse muchas cosas ya, a mi se me vienen a la cabeza palabras como compañerismo, afecto. Como caminar y avanzar juntos. Unión y fuerza.

Sofi me contó que se hizo este tatuaje a los 19 años. Quería de alguna manera llevar en su piel lo que representaba la hermandad, lo que significaban sus hermanxs para ella. El dibujo, el arte, la imagen elegida tenía que poder reflejar de alguna manera lo indispensable que eran ellxs en su vida. Le pareció buena idea dar con un animal que pueda condensar de alguna forma la fraternidad, o por lo menos la forma en que ella vivenciaba la fraternidad.

Buscando entre los animales que le gustaban, por algún motivo llegó al elefante. Cuando pudo leer sobre este gigante, descubrió la importancia que para estos animales tiene la manada, la familia. “Los elefantes se movilizan en manada, nunca dejan a su familia de lado. Vayas donde vayas, nunca vas a ver a un elefante solo, siempre viene su familia detrás”.

Los elefantes son conocidos no sólo por ser los mamíferos terrestres de mayor tamaño, sino por ser dueños de una inteligencia muy particular e incluso por -según se sospecha y estudia- sentir empatía. Resulta que los elefantes tienen algunos rasgos que les permiten reconocer “relaciones” entre otros animales de la misma especie, tener memoria a largo plazo (de ahí “la memoria de elefante”) y un sistema de vida basado en la solidaridad y la sociabilidad. Gracias a estas características, estos gigantes pueden establecer vínculos estables que pueden perdurar a lo largo de los años.

Tatuarse elefantes era algo muy prometedor a esta altura para Sofi, pero la decisión llegó el día que vio un video donde pudo ver con sus propios ojos una escena que le recordó a su familia. Una manada de elefantes se movilizaba de un lugar a otro hasta que uno de ellos quedó atrás. Entonces toda su manada, su familia, dio la vuelta para ir a buscarlo: “ese sentimiento es el que siento por mis hermanos: la unión, el amor, acompañar al otro ante toda situación. Nunca dejaría a mis hermanos solos, para mí son mi sostén, mi pilar. (...) Yo por mis hermanos siento un amor inmenso e inexplicable, que creo yo que es el fruto de la unión que nos hicieron crear mis padres al crecer”.

Una vez más, un tatuaje no es solamente un tatuaje. Un tatuaje es una decisión, un gesto, una declaración de amor. Tiene una historia que se retrotrae a muchos años atrás y que perdurará por muchos años más.





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