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Historias en la piel XII "Historia con H mayúscula"

  • Foto del escritor: Maria Sol Salvo
    Maria Sol Salvo
  • 18 may 2022
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 27 jun 2022

HISTORIA CON H MAYÚSCULA




Este es un tatuaje con historia y con Historia. Resulta que cuando Lucía terminó el secundario se anotó en diseño e indumentaria, para probar. Cuando empieza a transitar el CBC, se topa con Sociedad y Estado. Este acercamiento con las ciencias sociales dejó knock-out a las ciencias exactas, que no la interpelaban en absoluto. Se dio cuenta que este tipo de materias la llevaban a cuestionar y cuestionarse, a problematizar, a analizar múltiples y diferentes miradas de las cosas, que es algo que a ella le gustaba realizar en su vida cotidiana: “Es abrir preguntas, es abrir puertas. Yo estoy segura de que uno en la vida estudia cosas no solo porque le gusta, sino porque le da herramientas para otros ámbitos de tu existencia. La incomodidad o la pregunta de uno tiene mucho que ver con tu propia historia”. Para Luli, el hecho de que ella necesitaba pensar y resolver cuestiones de su historia es lo que la llevó a estudiar Historia, y sacar de ahí un sinfín de recursos y herramientas para llevar a su realidad. La Historia lo atraviesa todo, y por ende, la atraviesa.

Ahí empezó a querer redefinir su rumbo. Su madre y otras influencias docentes cercanas la llevaron a plantearse estudiar el profesorado de Historia. Cuando empezó a cursar, se percató de que era lo suyo, que le apasionaba. Fluía. Sentía que muchas ideas sueltas que venía trabajando en su cabeza se entrelazaban, que iban adquiriendo forma. Muchas cosas empezaron a cobrar sentido: “Yo ya tenía un pensamiento histórico, solo que no lo sabía”.

A Luli le gustan los tatuajes, dejar asentado en el cuerpo aquello que le es trascendente. Por ejemplo, me cuenta que le surge la necesidad, al salir de situaciones complejas sentimentalmente hablando, de tatuarse. No lo hace adrede, incluso mientras habla se pregunta en voz alta si habrá una conexión entre el dolor -emocional y físico- y la sanación-. También se da cuenta que, por un motivo o por otro, la mayoría de sus tatuajes son mujeres. Por eso, cuando decide dejar asentado en su piel el amor por la Historia, decide que no quiere recurrir a formas literales. Necesitaba encontrar algo -preferentemente una mujer- que refleje el amor por la Historia en su vida, la huella que dejaron esos aprendizajes, todo lo que esta carrera le dio: “Yo realmente siento que fui una persona antes y una persona después de todo este proceso. A mi la Historia no sólo me abrió puertas hacia afuera, también me abrió mil puertas hacia adentro”.

Entonces se puso a buscar aquello que pudiera representarlo de la mejor manera, usando como disparador su gusto por lo mitológico. Rastreó, pero no encontró una diosa -mujer- de la Historia. Sin embargo, recordó a las musas griegas. Dentro de las musas se encontraba Clio. Me cuenta, y yo escucho, que si bien en la Grecia Antigua no existía la Historia tal como la conocemos hoy, Clío era la musa de “la historia y la poesía épica”, de lo que podríamos llamar de alguna forma el germen de la Historia. Esta musa era la que influía en la recopilación de los hechos. Lucía sintió que era por ahí.

Buscando incansablemente una imagen en internet que le permita dar en el clavo con el tatuaje que deseaba, encontró esta imagen que hoy lleva en el brazo. La musa de la historia, trazada a mano en un libro muy antiguo en la que encontró una síntesis: de la Historia y de su historia.

A lo largo de los años construimos nuestra vida a través de pequeñas decisiones, elegimos las cosas que hacemos. Pero al mismo tiempo aquello que elegimos, estudiamos, leemos, incorporamos, aquello que hacemos, nos construye.



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