Historias en la piel VIII "Conmigo siempre"
- Maria Sol Salvo
- 7 abr 2022
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 27 jun 2022
CONMIGO SIEMPRE
En la vida unx puede prepararse para muchas cosas. Para ejercer una profesión, para dar un examen, para empezar una relación..... Pero no puede prepararse completamente para ser mamá. La maternidad deseada y planificada es una decisión hermosa, pero también es la puerta a sensaciones, sacrificios, satisfacciones, esfuerzos nuevos y por supuesto, a un amor indescriptible como ningún otro: fuerte, incondicional.
Esto no puedo asegurarlo por experiencia propia, sino que lo deduzco principalmente a través de dos vías. Por un lado, a partir del vínculo que tengo con mi mamá. Vínculo sagrado que supimos gestar y construir todos los días. Una unión sin límite. El abrazo y la palabra que nunca me faltan. Y por otro lado, porque tengo el privilegio de acompañar a madres hermosas que me hacen partícipe de tan mágico vínculo, dejándome compartir con sus hijxs juntadas, cuentos, canciones, bailes y juegos infinitos y permitiéndome apreciar de cerca, como una espectadora maravillada, el modo en el que van construyendo esta relación inigualable con ellxs. Enseñando y aprendiendo con ternura inconmensurable.
Una de esas historias es la que se esconde detrás de este tatuaje. Este tatuaje es muy especial, porque se lo hizo mi amiga Maca. Amiga del club que forma parte de mi vida hace muchos, muchos años, con la que compartimos mil cosas y que un día vi convertirse en mamá. Y es más especial porque lo que se tatuó fue el nombre de su hija, que es mi sobrina del corazón. Beba hermosa, sonriente y llena de luz en cuyos ojos veo los ojos de mi amiga.
Maca decidió hacerse este tatuaje un día difícil. Arya, recién nacida, tenía que quedarse en neo y ella y el papá se tenían que ir. Maca quería estar con su hija, pero no podía. Entonces le surgió un deseo, una necesidad. Tomó la decisión de tatuarse, quería dejar grabada a Arya de este lado de la piel, llevarla consigo siempre. A todos lados. Aunque a veces se tenga que ir físicamente, aunque no pueda estar ahí, igual va a estar ahí. Yo creo que es una metáfora emocionante de la maternidad, con sus momentos duros y con infinidad de momentos maravillosos.

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